miércoles, 30 de diciembre de 2020

Un sueño y un poquito de realidad

Mis amigas, tú y yo íbamos a una exposición museográfica en un Sanborns (tampoco lo entiendo), era del tamaño del auditorio. Ellas y yo entrabamos primero, yo sabía que vendrías después pero no quería comenzar sin ti.

Te mandaba mensaje. No llegaba.

Recorría un poco del museo con el teléfono en mano para escuchar cuando me llegara tu mensaje. Me harté y salí corriendo a buscarte. De pronto estaba en la esquina de mi casa pero hace varios años, cuando no estaba la tienda ni la pollería. Corría a mi casa, había dos perros que habían hecho un desastre, se iban corriendo a la azotea y yo no los alcanzaba.

Despierto.

Checo mi celular.

Ya lo sé, no vas a contestar.

miércoles, 22 de julio de 2020

El amor se va a dormir

Las veterinarias dicen que no debes adoptar mascotas en navidad y otras festividades. Aconsejan hacerlo cuando estés aburrida y haya una rutina establecida en tu vida. También dicen que en el verano las familias se aburren y llevan a dormir a los perros y gatos porque no los supieron integrar a su vida.
Pienso en esto como un símil de lo que nos sucedió. Estábamos aburridos en medio de una crisis mundial sanitaria, buscábamos formas de evadir al enemigo microscópico y también queríamos olvidar la incertidumbre. Tenemos tanto en común, las chispas comenzaron a volar. Las noches eran nuestras y los días también.
Luego llegó la rutina. Tú por tu lado, yo por el mío. No supimos integrarnos en el día a día. Hola, te quiero y te extraño. Hola, yo también. Grillos.
Nos quise integrar: puse tus variables y las mías en la calculadora científica. Syntax error. Más grillos. El tiempo se me fue mientras buscaba que la respuesta fuera infinito.
Busqué las palabras en todos los diccionarios. Los grillos seguían. No había palabras, solo el canto de los grillos.
El amor me mira. No sé qué hacer con él. Grillos. No lo puedo tener conmigo y no lo quieres de regreso.
Grillos.
Grillos.
Grillos.
Creo que no hay otra alternativa. 
El amor no se volvió hábito. Tenemos que mandarlo a dormir.