martes, 11 de noviembre de 2025

Me hizo reir

La gente se asombra cuando les digo que este gato callejero ha sido domesticado. La sociedad protectora de animales con sus trampas y protocolos no pudieron, tampoco amateurs con latas de atún y churus.
Me preguntan sobre ti, quieren conocer tus hazañas. No sé qué quieren escuchar, solo digo “me hizo reír”.

Me hizo reír después de ver la doceava convocatoria en la que no me quedé. Me hizo reír en medio de una crisis creativa y me di cuenta de que el final melancólico era lo que estaba deteniendo todo: al final los personajes tenían que reír.
Se puso a llorar conmigo cuando le mostré las cenizas de mi amora felina. No dijo nada, no era necesario. No me hizo hablar, yo no quería hablar. Lo entendió tácitamente.

Antes todo era diferente: gritos, confusión, buscar una excusa para irme. Ahora lo sé, ese sentimiento en el estómago me lo dice. Yo nunca lo había sentido.
¿Eso lo ve la gente?
“Pero, ¿cómo?”.
No sé.
Me hizo reír.