miércoles, 31 de diciembre de 2014

Nota sobre el abandono

Para regresar a su casa de la escuela, Irene tomaba un camión que la dejaba en la calle X y después caminaba sobre Y. Un día normal, mientras volvía, se encontró a un perro que la miró pidiéndole comida, ella sacó un pedazo de sándwich y se lo dio. Siguió caminando, pero le parecía que alguien la perseguía, volteó, vio al perro y una sonrisa se dibujó en el rostro de Irene.
     Los días pasaron, Irene se encontraba al perro de lunes a viernes. Los sábados y domingos, con excusa de ir a caminar, se llevaba algo de comida para dársela al perro, que la acompañaba hasta la puerta de su casa.
    Pero un día Irene tuvo que mudarse, no muy lejos, pero sí le imposibilitaba ver al perro. Una semana paso sin ver a su amigo y cuando regresó al lugar donde solían encontrarse, volvió solo para enterarse que el perro había muerto, no solo porque ya no tenía que comer, sino porque el abandono de Irene lo puso, inevitablemente, triste.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario