Ahora tú debes matar los monstruos debajo de la cama.
Eres responsable de despertar para no llegar tarde.
Y tomas consciencia de la soledad.
Que siempre llama.
Entonces lloras, pero ya no sucede nada.
La almohada mojada es la única que te abraza.
Sientes que caes y aterrizas en la inmensidad.
Al mismo tiempo, te conviertes en lo quieres ser.
Pero mi más grande dilema es:
Soy libre y no sé qué hacer con toda esta responsabilidad.
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